Un video vale más que mil palabras, además con lo espectacular de estos aparatos, que espero se lleguen a comercializar pronto, se van a quedar mudos.
Depeche Mode en Lima
Cuando Depeche Mode entró a escena, explotó la euforia. Ver a una de las mejores bandas de la escena pop y electrónica del ámbito mundial en nuestro país era un sueño hecho realidad.
El concierto inició con In Chains, para luego continuar con Wrong, ambas canciones del último álbum "Sounds of the Universe", el cual le da el título a la gira. Escuchar a Dave Gahan saludando a la gente, ver su dominio escénico (un total showman) y sentir el sentimiento que pone Martin L. Gore cuando canta es sin duda una experiencia alucinante.
El concierto fue espectacular en todos los aspectos: un excelente sonido y una calidad de imagen en las pantallas de muy gran calidad.
La gente coreaba casi todos los temas, y todo estaba iluminado tanto por las cámaras como por los glow sticks que dieron a todos al entrar. Sin duda una noche memorable.
El setlist que tocaron fue el siguiente:
In Chains
Wrong
Hole to Feed
“Good Evening Lima!”
Walking in my shoes
It’s no good
A question of time
Precious
Flies on the Windscreen
Jezebel
Home
Miles away
Policy of truth
In your room
I feel you
Enjoy the silence
Never let me down again
Encore 1
Somebody
Stripped
Behind the wheel
Encore 2
Personal Jesus
Waiting for the night
Acá los dejo con Enjoy The Silence:
El Delfín
La razón: la película es malísima. No he leído el libro, pero después de ver esto y leer los comentarios tanto de la cinta como de la obra, no tengo la menor intención de leerla. No comprendo cómo este libro ha sido un best seller. Mejor dicho, sí lo sé: es un manual de autoayuda, y esas cosas venden mucho en estos días.
La película se resume así: Un delfín quiere surfear y su manada no lo deja. Entonces se escapa para cumplir su sueño, y surfea. FIN.
Toda la historia está llena de moralina y es presentada de una manera burda. A cada rato machacan la misma idea "no dejes de soñar", "no renuncies a tus sueños", etc. Escuchar eso como 20 veces en la película es exasperante (y quizá me esté quedando corto con el número).
Lo que me llama la atención es la irregularidad en la calidad de animación de la cinta. La animación y la textura del mar están bien hechas, aunque por momentos parece más un líquido oleaginoso que un océano. Dos de los animales más difíciles de modelar y animar (la mantarraya y el pulpo) están bien hechos. Sin embargo, animales más fáciles de modelar y dar movimiento (como los peces) tienen un acabado regular y un movimiento tosco y mediocre. Al parecer el equipo de diseñadores y animadores ha sido muy irregular.
Esta es la tercera producción dirigida por Eduardo Schuldt. Sus anteriores cintas (Piratas en el Callao, Dragones: Destino de Fuego) me parecieron tan malas en sus trailers que nunca me animé a verlas, pero pensé que con esta, tomando en cuenta que detrás estaba la Fox y que era de un libro tan vendido, podría ser buena. Lamentablemente me equivoqué.
Vean la cinta y saquen sus conclusiones. Aunque en verdad, si no la ven, de nada se pierden. Las salas que la proyectan están medio vacías, eso es un indicativo de la poca acogida que ha tenido. Acá los dejo con el trailer y con la web oficial de la película, que por cierto ni siquiera han actualizado luego del estreno, y sigue diciendo que se estrena muy pronto.
Vaya, al final llegué a escribir un texto algo largo... creo que había DEMASIADO que criticar.
Lluvia de Hamburguesas
Esta pelicula, cuyo título original es "Cloudy, with a chance of meatballs" (Nuboso, con una chance de albóndigas), presenta la historia de Flint Loco, un científico que desde niño quería inventar cosas que ayuden a la humanidad, pero siempre fracasaba en el intento, trayendo más problemas que soluciones.
Un día, Flint crea una máquina que es capaz de convertir el agua en comida. Justo el día que pone en funcionamiento su último invento, llega a su pueblo Sam Chispas, una reportera del tiempo de la cual Flint se enamora. Sin embargo, un mal uso del aparato origina que se vuelva fuera de control, y ahora Flint tendrá que hacer todo lo posible por detenerlo antes que destruya su ciudad.
Cinta animada muy divertida, que parodia a las películas de desastres tipo Twister, y que deja como mensaje que uno nunca debe rendirse ante las adversidades, y que nos debemos aceptar tal como somos. Cuando una película está bien hecha y es entretenida, esos mensajes son bien recibidos ya que no se perciben como "pastillas para levantar la moral" o cucufaterías. Eso es algo que deberían aprender los realizadores peruanos. Si no saben a lo que me refiero, estén pendientes del siguiente post que voy a hacer, sobre la película El Delfín.
Acá les dejo con el trailer de Lluvia de Hamburguesas. Además, pueden ingresar a la página oficial de la película desde aquí.
Un día, Flint crea una máquina que es capaz de convertir el agua en comida. Justo el día que pone en funcionamiento su último invento, llega a su pueblo Sam Chispas, una reportera del tiempo de la cual Flint se enamora. Sin embargo, un mal uso del aparato origina que se vuelva fuera de control, y ahora Flint tendrá que hacer todo lo posible por detenerlo antes que destruya su ciudad.
Cinta animada muy divertida, que parodia a las películas de desastres tipo Twister, y que deja como mensaje que uno nunca debe rendirse ante las adversidades, y que nos debemos aceptar tal como somos. Cuando una película está bien hecha y es entretenida, esos mensajes son bien recibidos ya que no se perciben como "pastillas para levantar la moral" o cucufaterías. Eso es algo que deberían aprender los realizadores peruanos. Si no saben a lo que me refiero, estén pendientes del siguiente post que voy a hacer, sobre la película El Delfín.
Acá les dejo con el trailer de Lluvia de Hamburguesas. Además, pueden ingresar a la página oficial de la película desde aquí.
Desigualdades económicas puestas en evidencia
UBS Bank ha realizado nuevamente su estudio comparativo entre muchos países para medir el poder adquisitivo de los mismos, utilizando para ello como elemento de comparación cuántas horas debe una persona para trabajar para adquirir un iPod Nano.
Este sistema escoge un aparato electrónico, a diferencia del estudio de The Economist, que utiliza para la comparación la cantidad de horas que uno necesita para comprar una Big Mac. La decisión radica en que los precios de una Big Mac pueden variar por diversos factores, sobre todo referentes a los insumos para preparar la hamburguesa, siendo algunos de facil acceso en todo el mundo, pero otros no, lo cual puede encarecer el producto y existir diferencias en el precio, aunque procurando permanecer dentro de un margen considerado como aceptable para que los consumidores adquieran el producto. Sin embargo, en el caso de un iPod, estas variaciones no se dan, puesto que el aparato se elabora en un lugar y luego se exporta ya hecho a todo el mundo, con lo que la diferencia de precios es únicamente debida a los cargos por exportación, impuestos, gastos en personal, etc.
Pues bien, el estudio de UBS Bank determinó que en New York, para adquirir un iPod Nano, se necesitan únicamente 9 horas de trabajo. Esto significa que alguien trabaja un día y ya puede comprar el reproductor musical. En el caso de nuestro país, para comprar el mismo aparatito, se necesitaría trabajar por 86.5 horas, es decir, más de 10 días. Esto nada tiene que ver con el precio del aparato, que definitivamente puede variar algo de un país a otro, sino mas bien con el salario promedio de cada país. Así, tenemos casos aún más críticos, como los de Mumbai, que necesita 177 horas para comprar el mismo iPod Nano, lo que significa que debe trabajar más de 20 días para adquirirlo. Si tomamos en cuenta que los días laborales son 5 por semana, un habitante de Mumbai tendría que gastar todo su sueldo de un mes para comprar lo que nosotros compraríamos con una quincena y los habitantes de New York comprarían con un día de trabajo. Dramático, ¿no?
Más catastrófica resulta la comparación de The Economist con su Big Mac Index. Mientras que en New York necesitan tan solo 14 minutos para comprar dicha hamburguesa, acá en Lima necesitamos 58 minutos, es decir prácticamente una hora, cuatro veces el tiempo que los newyorkinos necesitan. Mientras tanto, quienes más tienen que trabajar para comer la hamburguesita (que dicho sea de paso, de espectacular nada tiene), son los habitantes de Nairobi, quienes necesitan trabajar... ¡158 minutos! lo que significa que para poder comer su almuerzo necesitan trabajar ¡2 horas y media! Mexico increiblemente está por ahí, requiriendo de 129 minutos para poder comprar la Big Mac, aunque en el caso del iPod Nano le va alguito mejor, necesitando de 95 horas para poder comprarlo, cantidad similar a la que requerimos en nuestro país.
Este tipo de investigaciones pone en evidencia la dramática brecha social existente en nuestro planeta. Algunos tienen mucho, y otros nada. Unos pocos pueden adquirir lo que les guste trabajando unas cuantas horas, mientras que otros probablemente nunca lo consigan. El asunto es que las poblaciones que deberían trabajar un montón por comprar el iPod o la Big Mac simplemente no se preocupan por ello, porque ello no les sirve para su sobrevivencia. La cruda verdad es esa: estas personas trabajan para sobrevivir, se rompen el lomo para poder alimentarse, vestirse y tener un techo, y en muchas ocasiones incluso estas necesidades básicas están mal cubiertas, si es que no están nada cubiertas.
Seguramente si vamos a alguna zona pobre de Nairobi u otro país que tenga que trabajar un mes o dos para adquirir un iPod y le decimos a alguien de ahí el resultado de nuestra investigación, éste nos conteste: "Señor ¿qué cosa es el iPod del que me habla? ¿Es algo que puedo comer o que me va a alimentar mejor?".
Realmente me resulta inconcebible, y me da vergüenza como ser humano, que ocurran estas inequidades e injusticias, que hayan personas que tienen millones de millones en sus cuentas bancarias ganando intereses cuando nunca van a llegar a gastar todo ese dinero, mientras que en otros lados se morirían por tener aunque sea la millonésima parte del dinero de estos ricos, o incluso mucho menos, para sobrevivir hasta el día de su muerte.
Esto no es una simple medición del poder adquisitivo de las personas para que las empresan sepan cuánto ganan sus potenciales clientes para ver cómo venderles sus productos, esto es el reflejo de una cruda realidad que esperemos cambie pronto.
El estudio en cuestión lo pueden descargar aquí
Este sistema escoge un aparato electrónico, a diferencia del estudio de The Economist, que utiliza para la comparación la cantidad de horas que uno necesita para comprar una Big Mac. La decisión radica en que los precios de una Big Mac pueden variar por diversos factores, sobre todo referentes a los insumos para preparar la hamburguesa, siendo algunos de facil acceso en todo el mundo, pero otros no, lo cual puede encarecer el producto y existir diferencias en el precio, aunque procurando permanecer dentro de un margen considerado como aceptable para que los consumidores adquieran el producto. Sin embargo, en el caso de un iPod, estas variaciones no se dan, puesto que el aparato se elabora en un lugar y luego se exporta ya hecho a todo el mundo, con lo que la diferencia de precios es únicamente debida a los cargos por exportación, impuestos, gastos en personal, etc.
Pues bien, el estudio de UBS Bank determinó que en New York, para adquirir un iPod Nano, se necesitan únicamente 9 horas de trabajo. Esto significa que alguien trabaja un día y ya puede comprar el reproductor musical. En el caso de nuestro país, para comprar el mismo aparatito, se necesitaría trabajar por 86.5 horas, es decir, más de 10 días. Esto nada tiene que ver con el precio del aparato, que definitivamente puede variar algo de un país a otro, sino mas bien con el salario promedio de cada país. Así, tenemos casos aún más críticos, como los de Mumbai, que necesita 177 horas para comprar el mismo iPod Nano, lo que significa que debe trabajar más de 20 días para adquirirlo. Si tomamos en cuenta que los días laborales son 5 por semana, un habitante de Mumbai tendría que gastar todo su sueldo de un mes para comprar lo que nosotros compraríamos con una quincena y los habitantes de New York comprarían con un día de trabajo. Dramático, ¿no?
Más catastrófica resulta la comparación de The Economist con su Big Mac Index. Mientras que en New York necesitan tan solo 14 minutos para comprar dicha hamburguesa, acá en Lima necesitamos 58 minutos, es decir prácticamente una hora, cuatro veces el tiempo que los newyorkinos necesitan. Mientras tanto, quienes más tienen que trabajar para comer la hamburguesita (que dicho sea de paso, de espectacular nada tiene), son los habitantes de Nairobi, quienes necesitan trabajar... ¡158 minutos! lo que significa que para poder comer su almuerzo necesitan trabajar ¡2 horas y media! Mexico increiblemente está por ahí, requiriendo de 129 minutos para poder comprar la Big Mac, aunque en el caso del iPod Nano le va alguito mejor, necesitando de 95 horas para poder comprarlo, cantidad similar a la que requerimos en nuestro país.
Este tipo de investigaciones pone en evidencia la dramática brecha social existente en nuestro planeta. Algunos tienen mucho, y otros nada. Unos pocos pueden adquirir lo que les guste trabajando unas cuantas horas, mientras que otros probablemente nunca lo consigan. El asunto es que las poblaciones que deberían trabajar un montón por comprar el iPod o la Big Mac simplemente no se preocupan por ello, porque ello no les sirve para su sobrevivencia. La cruda verdad es esa: estas personas trabajan para sobrevivir, se rompen el lomo para poder alimentarse, vestirse y tener un techo, y en muchas ocasiones incluso estas necesidades básicas están mal cubiertas, si es que no están nada cubiertas.
Seguramente si vamos a alguna zona pobre de Nairobi u otro país que tenga que trabajar un mes o dos para adquirir un iPod y le decimos a alguien de ahí el resultado de nuestra investigación, éste nos conteste: "Señor ¿qué cosa es el iPod del que me habla? ¿Es algo que puedo comer o que me va a alimentar mejor?".
Realmente me resulta inconcebible, y me da vergüenza como ser humano, que ocurran estas inequidades e injusticias, que hayan personas que tienen millones de millones en sus cuentas bancarias ganando intereses cuando nunca van a llegar a gastar todo ese dinero, mientras que en otros lados se morirían por tener aunque sea la millonésima parte del dinero de estos ricos, o incluso mucho menos, para sobrevivir hasta el día de su muerte.
Esto no es una simple medición del poder adquisitivo de las personas para que las empresan sepan cuánto ganan sus potenciales clientes para ver cómo venderles sus productos, esto es el reflejo de una cruda realidad que esperemos cambie pronto.
El estudio en cuestión lo pueden descargar aquí
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